Uno de los problemas más difíciles de superar para muchos adolescentes es la timidez. Es decir, el temor a atraer la atención de los demás y sobre todo, a hacer el ridículo.
Este problema puede originarse en diversas causas como un sentimiento de inseguridad debido a alguna característica física, una baja autoestima causada por las críticas constantes e incluso por la sobreprotección de los padres, que convierten al joven en una persona insegura.
Este sentimiento se manifiesta durante desde la infancia, cuando el infante siente temor de ir a la escuela, jugar con otros niños o participar en reuniones familiares. El problema se agudiza durante la adolescencia pues en esta etapa se presentan cambios físicos y se inicia el interés romántico en otras personas lo que genera una nueva presión.
La timidez puede manifestarse mediante el rubor o ponerse rojo, sudor en las manos y nerviosismo exagerado, que afecta la capacidad de relacionarse o desenvolverse socialmente. Por lo tanto, enfrenta serias dificultades para hacer amigos o tener una novia, lo que se traduce en aislamiento así como depresión e incluso irritabilidad.
Sin embargo existen también quienes logran superar su timidez y aprenden a desarrollarse socialmente. Para lograrlo, los especialistas recomiendan enfrentar las situaciones que te generan temor, por ejemplo ver a los ojos a los interlocutores, no abandonar un grupo aunque te sientas fuera de lugar, acudir a reuniones sociales, aprender a hablar en público y socializar con personas del sexo contrario.
No te preocupes si en los primeros intentos no logras los mejores resultados, pues poco a poco perderás el miedo y la presión y con ello aprenderás a desenvolverte con mayor soltura.
