Para los padres deportistas una causa principal de conflicto con sus hijos surge cuando descubren que no les gustan las disciplinas físicas, o peor, cuando no tienen aptitudes o no logran destacar.
Lamentablemente muchos padres reaccionan de manera inadecuada, pues cuando ven que sus hijos no logran buenos resultados en un evento deportivo, la decepción y frustración les llevan a regañar ridiculizar y comparar a su hijo con otros participantes, a fin de avergonzarlo y obligarlo a poner un mayor esfuerzo.
Los psicólogos señalan que esta actitud es totalmente errónea, pues el avergonzarlo frente a sus amigos y compañeros únicamente lo humilla y ocasiona que pierda toda motivación, provocarle un problema de baja autoestima e incluso, hacerle perder todo interés en el deporte, además de generar serios conflictos padre-hijo.
Igualmente contraproducente es que el padre asuma como castigo por los malos resultados, una actitud lejana o fría hacia el menor.
Los especialistas señalan que los padres deben comprender que cada persona es diferente y dificilmente tendra los mismos gustos e intereses que sus padres. Sin olvidar que las habilidades deportivas no se heredan.
Por ello, lo mejor es que los padres comprendan que sus hijos no están obligados a seguir sus pasos, pero pueden motivarlos para se practiquen deporte como una forma de distracción y convivencia y si ellos así lo quieren, participar en competencias.
