La adolescencia es la etapa donde ocurren los mayores y más complejos cambios hormonales, que definirán las características de cada persona.
Este proceso, que varía de acuerdo a los genes de cada individuo, inicia desde años antes, cuando dos órganos ubicados en la parte del cerebro, el hipotálamo y la hipófisis secretan hormonas que estimularán dos glándulas: los ovarios en el caso de las niñas y los testículos en los varones.
Se estima que este proceso inicia dos años antes en las niñas, cuando se incrementan las hormonas que estimulan a los ovarios para que produzcan dos hormonas femeninas, los estrógenos y la progesterona. Los estrógenos facilitan el surgimiento de los caracteres sexuales, como el crecimiento del vello púbico y en las axilas, el surgimiento de los senos, el ensanchamiento de las caderas y aparece la primera menstruación. En tanto, la progesterona es la hormona que permite que la adolescente sea fértil.
En los varones, el proceso se inicia cuando crece la producción de testosterona, secretada por los testículos, ocasiona los cambios en el cuerpo. Entre estos destacan el aumento en la producción de testosterona por los testículos, que genera las características masculinas, como la aparición del vello púbico y en las axilas y el crecimiento en el tamaño de los testículos y el pene.
También se produce un crecimiento de la laringe y se presenta el comocido cambio de voz ppr un tono más grave. Asimismo surge el el vello en piernas y brazos y surge la barba y el bigote.
Estos cambios fisicos, se traducen en alteraciones en el plano emocional, pues los jóvenes no saben asimilarlos y se sienten incomprendidos. Esto ocasiona actitudes como rebeldía, desconfianza o depresión, que deben ser entendidas or los padres y las demás personas como parte del crecimiento.
