¡La Sexualidad no se acaba con la edad!

¡La Sexualidad no se acaba con la edad!Una persona de la tercera edad, debe disfrutar de su sexualidad sin culpas.

¡La sexualidad no se acaba con la edad!

La sexualidad durante la tercera edad, es un tema del que se habla muy poco, en parte porque existen muchos mitos e ideas erróneas al respecto.

La actividad sexual humana depende de las características físicas, psicológicas y biográficas del individuo, de la existencia de una pareja y de sus características, y también del contexto sociocultural en el que tiene lugar la relación.

En términos generales, la relación sexual suele considerarse una actividad propia para las personas jóvenes, de buena salud y con atractivo físico. La idea de que las personas de edad avanzada mantengan relaciones sexuales no está muy aceptada por la sociedad, que prefiere eludir el tema, dando lugar a que desaparezca del imaginario colectivo y, por tanto, dando lugar a una supuesta "inexistencia". A pesar de esos tópicos de signo cultural, la vejez, conlleva la necesidad psicológica de una actividad sexual contínua. No existe una edad determinada en que la actividad sexual, los pensamientos sobre sexo o el deseo deban finalizar.

Debido al desconocimiento y a la presión social, numerosas personas de edad avanzada, en quienes es intenso el deseo sexual, experimentan un sentimiento de culpabilidad y de vergüenza.

La esperanza de vida en países industrializados ha aumentado espectacularmente, lo que se asocia con un importante incremento del número de ancianos en la población. Aunque la actividad sexual decrece con la edad, muchos individuos en la octava década de sus vidas siguen siendo activos sexualmente, y el deseo sexual está presente incluso en individuos más ancianos. Más del 50% de los varones con 90 años, refieren mantener interés sexual, aunque menos del 15% son activos sexualmente.

La creencia de que la edad y el declinar de la actividad sexual están inexorablemente unidos ha hecho que no se preste atención suficiente a una de las actividades que procura mayor calidad de vida, igualmente en los ancianos, como es la sexualidad.

Hasta hace muy poco, la actividad sexual en los ancianos ha sido considerada inapropiada, e inmoral. Un cambio radical con respecto a la sexualidad en la última década ha permitido un aumento del número de ancianos que han buscado y buscan consejo y tratamiento de las disfunciones sexuales que pueden padecer, así como respuesta a las dudas que aparecen acerca de los cambios sexuales que presentan.

En las personas de la tercera edad, la función sexual se ve afectada en primer lugar por los cambios fisiológicos y anatómicos que el envejecimiento produce en el organismo sano, cambios que deben distinguirse de los efectos en la actividad sexual que las diferentes enfermedades y/o sus tratamientos pueden producir.

Las características psicológicas, sociales y culturales en las que tenga lugar la relación influyen también de manera decisiva en la función sexual de la persona de edad avanzada.

la literatura publicada sugiere que hay una disminución en la frecuencia de las conductas sexuales, que afecta también al interés sexual y que se produce un aumento de las disfunciones sexuales asociado con la edad.

En general, en las mujeres hay menor preocupación por la función sexual y más por la pérdida del aspecto juvenil. No así en los hombres, donde la preocupación excesiva por los cambios fisiológicos que se producen con el envejecimiento, pueden llevar a la aparición de ansiedad.

Los especialistas concuerdan en la idea esencial de que en la tercera edad, es saludable mantener una vida sexual activa. Los adultos mayores no tienen porque reprimirse ni sentir verguenza ante sus deseos, si se trata de una sexualidad saludable entre dos adultos que aceptan de común acuerdo, y sobre todo si existe un sentimiento de amor y comprensión.