El ejercicio es una de las formas más sencillas para mantenerse sanos y activos.
Una práctica que se puede realizar a cualquier edad, incluso en las personas mayores. Sin embargo en estos casos es importante tener algunos cuidados a fin de asegurar que esta práctica represente un beneficio y no sea contraproducente para su salud.
Y es que cada persona mayor desarrolla un estado físico y mental que varía de acuerdo a su edad, sexo, el grado de sedentarismo que tuvo a lo largo de su vida y los hábitos desarrollados, como el tabaquismo y alcoholismo. Asimismo con los años puede desarrollar problemas de salud como osteoporosis, diabetes o hipertensión arterial.
Los especialistas señalan que antes de determinar si un adulto mayor debe realizar algún tipo de ejercicio es importante conocer su estado de salud y sus enfermedades, así como sus capacidades funcionales, mentales y sociales a fin de determinar el ejercicio que pueden realizar, su duración e intensidad.
Entre los puntos que también deben analizarse se encuentran si puede mantener el equilibro, si puede coordinar sentidos como la visión y el oído al tiempo que realiza algún tipo de desplazamiento. Asimismo es importante conocer el estado de sus articulaciones a fin de determinar si se les puede someter al trabajo que representa una rutina de ejercicio, incluso en una tarea aparentemente tan sencilla como caminar.
Asimismo es importante determinar su fuerza muscular y su capacidad para ajustase a la demanda circulatoria y respiratoria que representa la práctica del ejercicio.
Una serie de cuidados que permiten asegurar que el ejercicio representará un beneficio incluso en esta etapa de la vida.
