El aborto es para las mujeres que se someten al mismo la última opción que consideran viable ante un embarazo no deseado.
El aborto es la expulsión del producto antes de la terminación normal del embarazo y puede ser involuntario o voluntario.
Cuando una mujer decide terminar su embarazo, condición permitida hoy en día en el Distrito Federal antes de las 12 semanas de gestación, generalmente lo hace como última opción que desde su perspectiva considera viable.
Los efectos psicológicos después de un aborto son sentimientos de remordimiento y de culpa, oscilaciones del estado de ánimo y depresión, llanto espontáneo, ansiedad y pesadillas que suelen tener como tema niños pequeños muertos. En general las mujeres después de un aborto inducido suelen experimentar el "síndrome de estrés postraumático".
Según una encuesta realizada en Alemania, a 52% de las mujeres después de un aborto les molesta ver a mujeres embarazadas porque les recuerdan su propio hijo abortado. En el 70 % de las mujeres surge una y otra vez el pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera ahora. Además, cerca de la mitad de las relaciones de pareja se rompen después de un aborto.
La mayoría de las mujeres después de un aborto intenta embarazarse nuevamente con la finalidad de resarcir el acto que cometieron. En caso de lograr dicho embarazo y tener el hijo suelen sobreprotegerlo para mitigar su sentimiento de culpa.
