Cristopher tiene 13 años, y va en segundo de secundaria, a su corta edad, tanto en su vecindario como en su escuela lo consideran "un niño problema".
Su mamá, la señora Ana Salazar, comenta: "tiene muy malas calificaciones en la escuela, sus maestros se quejan de que les pone apodos, y sus faltas de respeto, además se lleva muy pesado con sus compañeros, de verdad, yo ya no sé que hacer con este niño, hasta los vecinos se quejan de sus travesuras, les rompe las macetas o les toca el timbre muchas veces para que abran la puerta, ya se convirtió en un problema".
Cristopher, se defiende: "si les contesto mal, pero a veces es porque me desesperan o no me entienden que quiero jugar y divertirme, yo sé que soy un problema, porque así me han dicho, no sé que va a pasar conmigo, mi mamá dice que no seré un hombre de provecho o yo que sé".Es una lástima que sus padres y sus maestros consideren a este adolescente como "Chico problema", porque lo más grave, es que Cristopher, ya comienza a creerselo. La doctora, Julia Borbolla, piscoanalista de niños y adolescentes asegura: "no hay niños problema, hay niños reto, pero si un niño, es un niño problema, significa que los adultos no han podido con el".
De acuerdo con la Secretaria de Educación Publica, 3 de cada 10 niños que cursan la primaria y la secundaria tienen problemas severos de conducta. "Se trata de un niño posicionista, desafiante, que quiere llamar la atencion de manera negativa, insultando, burlándose", comenta la psicoanalista.
Los especialistan indican que esta rebeldía, se debe a una falta de atención, a una manera equivocada de educar: con golpes o insultos, pero sobre todo a una manera de corresponder a las expectativas negativas que tienen los padres de sus propios hijos.
"Lo que está haciendo ese niño es responder a los que nosotros llamamos la "profecia autocumplidora", es decir, el papá o el maestro dice este niño me va a sacar canas verdes, o este niño va a ser tremendo, lo que hacen es profetizar, y los niños aceptan esa profecía y la cumplen", advierte Borbolla.
A futuro, un chico rebelde y antisocial, puede llegar a convertirse en un delincuente, afortunadamente, su familia y sus maestros, pueden hacer mucho, para que esto no suceda: "es cuando este niño encuentra a alguien que crea en él, alguien que le busque por otro lado, que lo vea desde otro lugar, que no lo rete, que no le imponga cosas, que busque ofrecerle alternativas, que también le den celebridad pero por la vía positiva, que le den confianza y responsabilidad, tengan la seguridad que el responderá positivamnete a esas muestras de cariño, que por supuesto deben ser constantes".
Cristopher, se sincera con nosotros: "pues yo creo que si tengo algunas cosas buenas, porque aprendo rápido, y cuando me quiero aplicar, me salen las cosas bien".
