La criptorquidia, se refiere a un padecimiento en donde los testículos no han descendido o bien permanecen ocultos. El vocablo, proviene del griego "kriptos", que significa oculto, y "orquis" que habla del testículo.
El testículo criptorquídico, oculto o no descendido, es aquel que se encuentra espontánea y permanentemente fuera del escroto, pero localizado en un punto de su trayecto normal de descenso, pudiendo palparse o no, y ser unilateral o bilateral.
Se trata de un trastorno genético relativamnete frecuente que afecta del 2 al 3% de los recién nacidos varones, especialmente si son prematuros, aunque muchos de ellos completarán el descenso normal durante los 6 primeros meses de vida, de forma que a los 9 meses sólo persiste esta situación en el .8% de los niños. El descenso espontáneo es excepcional mas allá del año de edad.
La criptorquidia puede deberse a la falta de la hormona antimulleriana o a la desensibilización de su receptor durante el desarrollo gonadal masculino. Es habitual también en el síndrome de Prader-Willi. Actualmente se detecta en niños de manera oportuna, y a través de una cirugía es posible colocar el testículo en el escroto antes de que el niño comience a desarrollarse, la mejor edad para realizar este procedimiento es entre los 12 y los 18 meses.
En algunos casos, los recién nacidos con este padecimiento, son confundidos con niñas, y equivocadamente son educados como niñas durante años, hasta su adolescencia. Por esto a los que padecen esta enfermedad se les considera dentro de la categoría de intersexuales, es decir, personas que en su vida adulta manifiestan confusión sobre su identidad sexual o no se consideran a sí mismos como pertenecientes a ninguno de los dos sexos, sino a un tercer grupo.
Algunas causas que pueden propiciar la aparición de criptorquidia son:
- Longitud insuficiente de los vasos espermáticos
- Anillo inguinal estrecho
- Antecedentes de criptorquidia familiar
- Asociación a malformaciones genitales
- Tabique anormal en el ostium escrotal
- Asociación a hernia inguinal.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran: trastornos de la fertilidad, problemas psicológicos, torsión de cordón en la infancia y pérdida del testículo, y la malignización del testículo.
El diagnostico de esta condición es mas difícil de lo que parece porque el testículo esta dotado de una gran motilidad que lo defiende del trauma y que regula su temperatura. El músculo cremaster lo esconde en la región inguinal ante el frío, el trauma o el intento de examen físico (testículo retráctil o en “ascensor”). Luego para identificar correctamente su posición debe comenzar su exploración con el niño sentado y luego practicar un verdadero “ordeñamiento” de la gónada hacia el fondo escrotal. Si el testículo baja al fondo y se queda después de soltarlo se considera normal.
Si usted tiene dudas, sobre este padecimiento, lo mejor es consultar a un especialista pediatra, no debe prolongar la consulta, pues será más complicado el tratamiento.
